Si las vocaciones son un "don de la caridad de Dios", como nos dice el Papa en su Mensaje no dejemos de pedir con confianza este don tan necesario para la Iglesia, para la Cruzada-Milicia de la Virgen, para nuestras diócesis. Pidamos al Buen Pastor con esta oración de Juan Pablo II a María:

Tú conoces cuántas dificultades tienen ellos que afrontar, cuántas luchas, cuántos obstáculos.
Ayúdales para que también ellos pronuncien su sí a la llamada divina, como Tú lo hiciste a la invitación del Ángel.
Atráelos a tu corazón, para que puedan comprender Contigo la hermosura y la alegría que les espera, cuando el Omnipotente les llama a su intimidad, para constituirlos en testigos de su Amor y hacerlos capaces de alegrar a la Iglesia con su entrega.
Oh Virgen María, concédenos a todos nosotros poder alegrarnos Contigo, al ver que el amor que tu Hijo nos ha traído es acogido, custodiado y amado nuevamente.